SCIHUM: Políticamente polémico

Despertar el espíritu crítico a través de la divulgación científica y humanística.

Álvaro Lázaro

1/1/20254 min leer

                                       SCIHUM: Políticamente polémico                                                               

Tranquilo. El título engaña un poco. Aquí no nos vamos a enzarzar a modo de aquellos debates a los que solemos estar acostumbrados cuando encendemos la televisión o aquellos otros virtuales donde solo puedes poner un máximo de caracteres. SCIHUM no ha venido para eso. Por cierto, ¿te has preguntado alguna vez si la molécula más universal – el agua – se puede relacionar con la teoría de la evolución y, a su vez, con una visión antropológica? ¿Te has preguntado alguna vez si el sentido de la justicia se puede conectar con el metabolismo celular? ¿Te has preguntado alguna vez si el cambio climático puede unirse al corazón humano? Seguramente no, pero ahí viene lo novedoso. Sí, SCIHUM nace con la misión de despertar el espíritu crítico a través de la divulgación científica y humanística.

¿Y por qué políticamente polémico? Básicamente, porque algunas, o muchas – según como se vea – de las cosas que diré, pueden chocar. Y, ahí es a donde quiero llegar. ¡Quiero despertar conciencias! Una conciencia que, para su verdadero desarrollo, no requiere del aplauso fútil de la masa, sino que es fruto de una reflexión individual que se bañe completamente de espíritu crítico, de la aceptación de nuestras luces y, sobre todo, de nuestras sombras, es decir, de lo que somos. Lo cierto es que es preferible una confrontación que salga de un análisis minucioso - tanto de la mente como del corazón - a una palmadita en la espalda cuya aprobación venga de unas manos más congeladas que aquellas de Walt Disney.

Cambiando de tercio, ¿tú, eres de ciencias o de letras? Con el paso del tiempo, he ido entendiendo la profunda ignorancia de esta pregunta. ¿Por qué tengo que elegir entre mamá y papá? ¿Acaso el ser humano se puede reducir estrictamente a un experimento científico? ¿Acaso el ser humano se puede reducir estrictamente a un pensamiento filosófico en abstracto? ¿Acaso lo paradójico no puede ser un símil? Vivimos en un mundo en el que parece que estamos implícitamente – y, en ocasiones, hasta de manera explícita – destinados a tener que encasillarnos en bloques opuestos e irreconciliables: en la derecha o en la izquierda, en el progresismo o en el conservadurismo, en el capitalismo o en el comunismo, en la república o en la monarquía, en el Barcelona o en el Real Madrid, en la Ser o en la Cope, en la Isla de las tentaciones o en Firstdates, en las ciencias o en las humanidades.

Toda mi carrera académica – que es más bien corta - ha transcurrido en las ciencias, desde que comencé el Bachillerato de Ciencias de la Salud, pasando por el doble grado de Farmacia y Nutrición Humana y Dietética hasta ahora, que me encuentro realizando el doctorado en Ciencias de la Alimentación. No voy a contar más cosas acerca de mi vida, yo aquí solo he venido a hablar de mi libro. Hablando de libros, hemos de recordar que cada vida es una novela, y dentro de los numerosos capítulos que la componen, no es menos cierto que cada hecho que vivimos contiene un misterio inmenso del que solo – y, a veces - somos capaces de entrever la punta más álgida del iceberg. Correcto, lo más importante es aquello que no se ve.

Mi misterio fue que, después de estar envuelto por tanta ciencia, me comencé a interesar por el mundo de las humanidades. ¿Quién me iba a decir que una tenue curiosidad hacia un libro iba a llevarme hacia dónde estoy ahora? Yo no fui hacia ello, sino que simplemente vino. Fue algo autodidacta y totalmente espontáneo, la pandemia dejó mucho tiempo para aburrirse en casa. Algo bueno tenía que salir de ahí, ¿no?

Volviendo al principio, me gustaría darle la vuelta al concepto de ser políticamente polémico. Polémica no es solo sinónimo de una controversia y confrontación feroces que toquen lo inhumano; sino también de disrupción, creatividad, autenticidad y unas ganas profundas de querer entablar una relación con un igual, es decir, de vivir. Sin ninguna duda, la polémica es un signo de inmensa vitalidad. Recordemos que nadar al son de la corriente lo puede hacer cualquiera, pero solo aquel que se mantiene vivo puede nadar en contra de ella. SCIHUM es un espacio para aprender, equivocarse, conocer, saber, descubrir y, sobre todo, ser, es decir, dejarse sorprender por la belleza de la vida. ¡Déjate sorprender! Ahora bien, dentro de tanta sorpresa, yo sí que tengo una línea roja donde no cabe ningún tipo de imprevisto y, esta línea roja no es otra que la del amor. Un amor que sea tan puro que se derrita de dulzura ante la persona amada. Un amor que sea tan puro que ayude bruscamente a despertar a quien lo necesite.

¡Bienvenido a SCIHUM!